Se trata de José Luis Baro, de 11 años, cuya familia de Molina se vio en la obligación de iniciar una campaña solidaria para reunir los casi 22 millones de pesos que salía la operación para mejorar su condición por su epilepsia reflectaría. 

Tras varios meses de espera, hace algunos días el menor fue intervenido en una clínica de la región Metropolitana, donde el resultado fue mejor de lo esperado y ahora tiene menos movimientos involuntarios que dañaban su calidad de vida. 

En contacto con www.curicosincensura.com, su madre, Jaqueline Alvarado, agradeció la ayuda de todas las personas que cooperaron para que su hijo fuera intervenido quirúrgicamente. 

“Gracias a Dios a José Luis lo dieron de alta, ya lo tenemos en casita, donde está bien de ánimo”, indicó. 

En todo caso, la mujer manifestó que el niño sigue con varios remedios y se le está monitoreando constantemente. 

“De a poco tienen que ir quitándole los medicamentos porque tienen que darle el pase para activarle un marcapasos que ya está en su cuerpo”, apuntó. 

Agregó que el médico tratante le informó que tiene que esperar cerca de un mes para que cicatrice por dentro la herida “y recién ahí ellos lo prenden y ahí el marcapasos empieza a hacer su trabajo, antes de eso no se puede hacer nada”. 

Por ahora, José Luis Baro tiene que hacer reposo relativo, no esforzarse tanto y esperar a los primeros días de abril para que le saquen los puntos.



 
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