Hace 28 años que pertenece al club deportivo Colo-Colo Cumpeo y siempre ha sido un referente del fútbol amateur en la provincia de Curicó.  Se trata de Hugo Gutiérrez, quien ahora tiene un taller automotriz llamado "Romagnoli" en su querida comuna de Molina. Este amante del deporte, tiene una desconocida historia relacionada con la ayuda desinteresada que le ha brindado a los inmigrantes, especialmente, haitianos. De hecho, tiene a un ayudante de ese país en su negocio. "Son personas. Hijos, padres o  hermanos y tienen a su familia allá. Este joven llegó acá con su papá y su primo, pero ellos volvieron y él se quedó solo. Al ver la posibilidad de ayudarlo, ni lo pensé", apuntó. Como le salió bueno para "la pega", ya cumplió cuatro meses en el trabajo y tiene permiso para ir al colegio. Incluso, su jefe le está enseñando hasta a manejar.


Varios amigos

Hugo Gutiérrez recordó que ha ayudado a unos cinco haitianos dándoles trabajo o compartiendo un desayuno o almuerzo de forma desinteresada. "El Flaco", como lo conocen en Molina, se siente orgulloso de la labor que ha realizado apoyando a hermanos extranjeros. "Acá llegó uno que ni siquiera sabía decir hola y nos comunicábamos por el teléfono con el traductor de español-francés. Le ayudamos a sacarle sus papeles, su visa, su carnet chileno y le enseñé a manejar y ahora está trabajando en una empresa con todo regularizado y eso me deja feliz", contó.


Críticas

Sobre las críticas que han surgido de algunas personas en cuanto a que los inmigrantes vienen a quitarle el trabajo a los chilenos, Hugo Gutiérrez, tiene la película más que clara.
"Si Dios los ayuda, sus hijos quizás van a ir a otro país a estudiar y que mejor se sentirían y contentos de que una familia extranjera, que no los conoce, los puedan acoger en sus casas.
"El Flaco" precisó que la ayuda que entrega se debe a una gran posibilidad que la da Dios de poder agradecer por tener una linda familia, un techo para dormir y salud para disfrutar la vida.







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