La Plaza de Armas fue el escenario donde se encontró un grupo de vecinos que alegan haber quedado fuera del perímetro de la Feria de Las Pulgas y la máxima autoridad de la ciudad. Un centenar de personas llegaron a reclamar por lo que, a su juicio, fue una injusta medida en cuanto a prohibirles instalarse cada fin de semana en ese popular sector, pues ellos se ubican en calle Licantén, uno de los puntos donde las autoridades políticas y policiales están tratando de erradicar el comercio ilegal.

La voz del pueblo

El vocero de los pobladores, Jorge Álvarez, planteó que a ellos los dejaron fuera del proceso de ordenamiento de la feria. "Se dijo que nosotros íbamos a ser encuestados y aún estamos esperando. Nos sentimos desplazados. No es ni uno, ni dos o tres locales los afectados, son un centenar de personas que van a quedar sin esos ingresos y con mercadería que van a perder", apuntó. El vecino dijo que la solución sería cerrar un par de calles para trabajar tranquilos y sin afectar la locomoción y la tranquilidad de los residentes en esa zona de la comuna.

Diálogo

Tras algunos minutos, llegó a conversar con los comerciantes el alcalde Javier Muñoz, quien les recordó que ellos trabajan ahí hace mucho tiempo en forma irregular. "Ustedes están ejerciendo la venta en un lugar que no está autorizado, ninguno de ustedes hoy día pagan un peso por ejercer ese comercio. Segundo, mucha gente que está vendiendo ahí está vendiendo artículos nuevos y ustedes saben que muchas veces vienen personas de Santiago u otras comunas y que nadie sabe la procedencia (de los productos), acotó.




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