El drama de los locatarios que sacarán de esta tradicional centro de ventas ha tocado a parte de la comunidad extranjera que vive en el sector surponiente de Curicó. De los cerca de 200 puestos que no podrán funcionar en calle Licantén, 37 pertenecen a ciudadanos haitianos. El vocero de esas personas, Jorge Álvarez señaló que esas personas no tienen otra forma de ganarse la vida. "Que rico que podamos abrirle la puerta a los extranjeros, pero hay que fijarse en qué condiciones. Esos haitianos algún día van a jubilar. Ellos duermen muchas veces en condiciones precarias y la feria les ha dado un lugar para que puedan comer", indicó.

Solución

No hay que olvidar que dentro de un mes, las autoridades políticas y policiales darán a conocer qué pasará con los comerciantes que quedaron fuera del perímetro permitido para vender en la tradicional Feria de Las Pulgas. Por lo pronto, los afectados entregaron una carta dirigida al alcalde de la comuna donde le solicitan una prórroga de tiempo "hasta que se dé una solución definitiva a los ítems o proyectos que beneficien el buen funcionamiento de esta feria". Jorge Álvarez señaló que necesitan trabajar como cualquier ciudadano sobre todo ahora que se viene un fin de semana largo, por lo cual pidió que no se les multe por estar en lugares prohibidos.


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