Hace un par de semanas salió a la luz pública un informe de la Contraloría Regional del Maule cuestionando la utilidad de algunos viajes realizados por concejales de Molina entre 2015 y 2016. Hasta ahí, la noticia sería un escándalo mayúsculo, sin embargo, con el final judicial que tuvo el caso "Concejales Viajeros de Curicó" pasa casi a hacer una anécdota. La idea de esta columna no es dejar pasar estos temas, pero tomando en cuenta el precedente de la causa llevada en las ciudad de las tortas sería ingenuo pensar que sus homólogos ahora cuestionados sean sancionados.

Viajes de placer

Ahora bien, el informe del ente fiscalizador tiene párrafos muy interesantes como en el que se pone en tela de juicio la utilidad de los periplos. "No se advirtió de qué manera la participación de los ediles habría incrementado sus conocimientos y destrezas para el buen desempeño de sus cargos". La pregunta que nace de manera espontánea es ¿cómo medir eso? De hecho, la mayoría, por no decir todos los concejales, jamás expusieron sus experiencias ante el concejo municipal y muchos los recordaran por sus fotos publicadas en redes sociales en paradisíacos destinos.

Respuesta municipal

La municipalidad de Molina tiene 60 días hábiles para responder a la Contraloría del Maule. Será interesante saber qué dice, pues recordemos que en Curicó hubo una defensa corporativa y que el alcalde solo habló cuando fue formalizado diciendo que "yo sí viajé no como otros". Sus palabras, las acusaciones de la fiscalía, el fallo condenatorio de primera instancia....todo...todo se lo llevó el viento. ¿La historia se repetirá?


Juan Sebastián Cofré
Periodista
Licenciado en Comunicación Social
Director www.curicosincensura.com

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