El 16 de junio de 2016 es una fecha que, literalmente, marcó la vida de Gesleyne Espinoza Aravena, quien resultó con graves quemaduras en su cuerpo, especialmente en su cara, tras estallarle la estufa a leña segundos después de que le echara diluyente para acelerar su encendido, en el sector Santa Fe. La joven, de 29 años y madre de tres hijos, reconoció que a pesar del paso del tiempo, recuerda todo del accidente. "Me levanté como todos los días. Visto a mis hijos y el del al medio le dio frío. Eché los palos y tiré diluyente y no prendía por lo que le eche más y ahí me explotó", dijo. Agregó que envuelta en llamas trató por todos los medios de salvar su vida. "Salí corriendo a baño a mojarme y no me apagaba con nada". Por tal motivo, salió al patio y en el piso puso extinguir el fuego", apuntó.


En coma

Luego llegó la ambulancia y la trasladó hasta el hospital de la comuna. "Me escoltaron con Carabineros y estuve seis días en coma", sostuvo. La protagonista de esta historia puntualizó que al principio tuvo mucho miedo por las secuelas que le iban a quedar. "De primera pensé que iba a quedar súper mal, pero con la ayuda de Dios todo se ha superado", sostuvo. Gesleyne Espinoza indicó que gracias a gestiones de unos familiares de Santiago pudo ingresar a la Posta Central, donde empezó un lento proceso de recuperación. "Ahí estuve dos meses y luego me dieron el alta. Regresé a Curicó y ahí tuve que preocuparme yo. A aprender a caminar, a comer, a vestirme, a bañarme, entre otras cosas", sostuvo.


Recuperación

A pesar de las dificultades, esta mujer salió adelante a pesar de los pronósticos médicos que no eran muy auspiciosos. "Hace un año más menos que estoy bien. Los doctores decían que iba a quedar con cicatrices, que el cuello no se me iba a poner blanco, es decir, no tenían ninguna expectativa", indicó. Esta curicana trata de hacer una vida lo más normal posible y espera seguir mejorando su aspecto físico. "Estoy esperando para operarme. El cuello no me daba porque lo tenía pegado. Por eso tuve que ver kinesiólogo en Santiago y usé un traje especial y eso me sirvió para que las cicatrices se fuesen achicando", acotó. La fuerza interior de esta madre se basa en gran parte en la energía y el amor que le entregan sus tres hijos.



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