El protagonista de esta historia es un vecino del sector de Buena Unión de Molina. Se trata de Víctor Reyes, de 55 años, quien en marzo pasado ingresó al hospital de Curicó por una fimosis (estrechez de la abertura del prepucio que impide descubrir el glande total o parcialmente). Al poco tiempo lo operaron y el urólogo que encabezó la cirugía se dio cuenta de que había un tumor, que tras una biopsia se estableció que era un cáncer.

¿Y el especialista?

Su hija Johanna Reyes Baeza, aún se pregunta por qué su padre no fue derivado a un especialista.  "A mi papá nunca lo derivaron a un oncólogo. Cuando le hablan de cáncer, uno lo primero que piensa es que me voy a morir o hay que hacer quimioterapia  o radioterapia. Hablé con el doctor, y me dijo que no era necesario porque el tumor estaba fuera del cuerpo y no tiene órganos dañados", apuntó.

Tumor ramificado

Con ese diagnóstico, la familia del paciente se quedó algo más tranquila, pero los problemas de salud siguieron empeorando cada vez más. "Así fue pasando el tiempo, Extirpó la mitad del pene, después entero. Mi papá hasta el momento ha tenido como cinco o seis operaciones", recordó Johanna Reyes. La joven dijo que para peor, el tumor se ramificó a los ganglios, pero el doctor le dijo que no era preocupante "Lo iba a disolver con pastillas, pero nunca hizo efecto. En todos los controles mi papá le decía que le dolía, pero el doctor siempre le bajaba el perfil", acusó.

Por fin

La última vez que Víctor Reyes entró a pabellón en noviembre pasado. Su hija recordó que el doctor "lo operó de los ganglios, pero le sacó un tumor porque se reventó y no había otra opción", indicó. Tras insistir varias veces, recién ayer el paciente fue trasladado a Talca, donde lo revisó un urólogo y un oncólogo, como siempre lo había solicitado junto a su familia.

Acción legal

En cuanto a los pronósticos médicos no hay una sola opinión. Por ejemplo, el médico tratante en Curicó le reconoció que no había nada más que hacer, por lo cual no se descarta que el afectado presente una acción legal en contra del profesional del hospital curicano. Sin embargo, el Talca y en la Fundación Arturo López Pérez le dijeron que aún podía dar la pelea con sesiones de quimioterapia.





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