Hace algunos días, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, Anamuri,  celebró 22 años de vida y cuya misión es contribuir al desarrollo integral considerando los aspectos laborales, económicos, sociales y culturales, a través del estímulo a la organización y su fortalecimiento. “Todo su quehacer está sustentado en una ideología que apunte a la construcción de relaciones de igualdad, considerando la condición de género, clase y etnia, en un medio ambiente de relaciones de respeto entre las personas y la naturaleza”, destaca su página en Facebook.

Origen

La presidenta de la Mesa de Mujeres Tukufenn,  filial de Anamuri en Curicó, Ana María Fuentes, recordó que hace 22 años, en Buin, 43 mujeres se reunieron para dar vida a la primera organización de mujeres del campo. “Eran productoras, artesanas, trabajadoras y asalariadas. Mujeres sin tierra que llevaban una larga historia de lucha”, acotó.

Desafíos

La dirigente afirmó que en la actualidad son una entidad reconocida y fortalecida, con demandas y propuestas de las mujeres del campo. “Estamos presentes desde Arica a Aysén con una base real y activa, donde las mujeres indígenas son parte fundamental de nuestra lucha”, indicó. Ana María Fuentes sostuvo que “buscan fortalecer la agricultura campesina respetando la naturaleza y exigiendo a las autoridades las condiciones necesarias para que la agricultura campesina siga garantizando alimentos para todos y todas. Y nos permita avanzar en la construcción de la soberanía alimentaria”.



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